Malos tiempos para las fanpage de Facebook

Malos tiempos para las fanpage de Facebook

Un Facebook más humano

Vienen malos tiempos para las páginas de empresa en Facebook. Aquellos que nos dedicamos a trabajar en este universo intangible de los canales del marketing online tendremos que agudizar el ingenio, más si cabe, para generar notoriedad, crecimiento y engagement en la red de todas las redes.

La compañía presidida por Mark Zuckerberg ha confirmado lo que ya había anunciado ya hace más de un año: un cambio en su algoritmo que va a provocar que los contenidos digitales vertidos por las empresas o instituciones van a hacerse visibles en los muros de los usuarios, mucho menos que hace apenas unas semanas.

Para ser justos, hemos de decir que Facebook quiere volver a sus orígenes. Y tampoco tenemos por qué reprochárselo.

Facebook, como muchos saben, nació como una red de experiencias personales, un canal en el que los usuarios interactuaban con su entorno más cercano y que les servía para compartir contenidos y conversaciones con aquellos amigos que uno elegía.

Los usuarios compartían su vida (a veces sin demasiado reparo) con el resto del mundo, y, no sin cierto exhibicionismo, se afanaban y se siguen afanando por ser los más originales y los más atrayentes “del mundo mundial”.

Mi tienda en Facebook

Con el paso de los años, eso fue cambiando paulatinamente, de tal forma que la compañía permitió, fomentó y potenció la presencia del mundo de la empresa, mediante las llamadas páginas de empresa, haciendo que la propia red se convirtiera en una herramienta de marketing online fundamental para todo tipo de “personas jurídicas”, desde la micropyme hasta la gran compañía, pasando por todo tipo de sectores. Y sobre todo en el entorno del B2C.

Dicha tendencia fue tornándose más evidente año tras año, hasta el punto de que muchas empresas utilizaban este canal como sustitutivo de su sitio web o incluso de su tienda on line, convirtiendo a Facebook en su canal de comercialización fundamental, sobre todo para micropymes y nuevos empresarios para los que el propio desarrollo de un e-commerce les resultaba demasiado costoso.

Cuando Facebook inició la senda de una política comercial agresiva y fue introduciendo cambios que mermaran la capacidad de crecimiento gratuito, todos tuvimos que resignarnos a tener que comunicar a nuestros clientes que había que “pasar por taquilla”. Y lo que hace un tiempo se conseguía con ingenio, creatividad y rigor, ahora estábamos obligados a reforzarlo con post patrocinados y con campañas en Facebook específicas dirigidas a un segmento determinado de los usuarios, fueran estos seguidores nuestros o no.

Una vuelta de tuerca

Lo que anuncia ahora Facebook es una vuelta de tuerca más, quizás la definitiva, ya que priorizará aún menos las publicaciones de empresa en beneficio de los contenidos compartidos por los perfiles personales. Eso no quiere decir que los primeros vayan a desaparecer, sino básicamente que van a quedar en un segundo plano.

Incluso ha habido un experimento inconcluso de crear dos tipos de timeline, uno de empresa y otro personal, algo que de momento parece no se va a hacer realidad.

Los resultados de la controvertida medida se verán muy pronto y eso, prevemos, va a conducir a notables cambios en las estrategias empresariales.

Nos atrevemos a vaticinar un crecimiento de Instagram aún mayor para la generación de notoriedad, sobre todo en empresas ligadas al mundo del ocio, la gastronomía, la moda, la cosmética y el lifestyle en general. Y quizás un freno en la tendencia a la baja de Twitter como canal en el que las empresas quieran aumentar su reputación de marca.

En cualquiera de los casos, todos tendremos que adaptarnos al nuevo escenario, un escenario en el que Facebook prioriza a aquellos que invierten y que obliga a muchos a variar de canal para saber lo que pasa en el mundo.

Y aunque bajo la medida se esconde una estrategia de monetización evidente por parte de Facebook, también es cierto que todo ello obliga a que los usuarios sean más activos y a fomentar el espíritu de comunidad de algo que nació para ello, lo cual tampoco tenemos por qué dejar de aplaudir.

Esperemos acontecimientos.

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